El viernes 15 fui al Teatro Guimerá a ver el musical "Cabaret" y que menos que dedicarle una entrada de mi blog.Sinceramente, nada más entrar al teatro y ver el escenario preparado para el espectáculo, me sentí embrujada por el ambiente. Realmente parecía estar en un cabaret, y esa sensación se intensificó cuando salieron los artistas a prepararse al escenario. Su conducta hacia el público era realmente grotesca y la obra se desarrolló en base a un caracter bastante ambiguo.

Durante la representación, no pude apartar los ojos de los personajes, tanto principales como secundarios, que vagaban de un lado a otro, incluso pasaban por medio de las butacas, incitando a los espectadores a participar.
Acabé maravillada y sorprendida. Nunca pensé que un musical pudiera calar tan hondo...

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